Familias en distintas regiones del Perú luchan por justicia ante la muerte de sus seres queridos, debido a la respuesta ilegal, desproporcionada y racista del estado peruano ante masivas protestas políticas, ocurridas entre diciembre del 2022 y enero del 2023
¿Cuál es el problema?
La última vez que la señora Rosario Aybar, Charito, habló con su hija fue el 22 de agosto de 2016. Al día siguiente recibió una llamada de Bryan Villanueva, conviviente y padre de lxs hijxs de Solsiret, diciéndole que su hija se había ido. Desde ese momento, la señora Charito supo que algo estaba mal.
Cuando intentó denunciar su desaparición, se encontró con un sistema indiferente, lento y atravesado por estereotipos de género. Le dijeron que “seguro se había ido con amigos” y solo aceptaron su denuncia una semana después, por insistencia de la familia. No hubo búsqueda inmediata, ni interrogatorios a fondo; la geolocalización del celular tardó seis meses. Para entonces, ya era tarde.
Solsiret nunca salió de su casa: fue asesinada ahí mismo. En febrero de 2020, después de casi cuatro años de incertidumbre, sus restos fueron hallados. Sin embargo, el proceso judicial aun continúa alargando el dolor de su familia. La falta de debida diligencia en la investigación y la no recolección oportuna de pruebas han provocado años de impunidad y revictimización.
En enero de 2024, en segunda instancia, solo se ratificó la condena contra Andrea Aguirre, una de las autoras del asesinato. Bryan Villanueva y su madre fueron liberados, y Kevin Villanueva —hermano de Bryan— fue absuelto del delito de feminicidio, reduciendo su condena de 30 a 6 años. Kevin saldría en libertad en febrero de 2026, apenas meses antes de cumplirse 10 años de la desaparición de Solsiret.
Entre 2020 y 2024, 57,431 mujeres fueron reportadas como desaparecidas en el Perú. Cada 46 minutos una mujer desaparece. Cada día, 31 familias viven lo mismo que vivió la señora Charito.
El caso de Solsiret muestra lo que ocurre cuando las autoridades no escuchan a las mujeres ni a sus familias, y cómo los estereotipos de género obstaculizan la búsqueda inmediata y efectiva de las desaparecidas.
Exijamos verdad y justicia para Solsiret y para todas.
¿Cómo puedes ayudar?
Que la Policía Nacional del Perú actúe con debida diligencia, investigue sin prejuicios ni demoras y garantice la búsqueda inmediata de todas las desaparecidas. Necesitamos un sistema especializado y descentralizado, con presupuesto propio y enfoques de género e interseccionalidad, que responda a la urgencia y proteja la vida de las mujeres y niñas en todo el país.









