Se mantiene un alto el fuego de facto desde el año pasado. Sin embargo, todas las partes en el conflicto continúan cometiendo graves abusos y violaciones de derechos humanos, especialmente contra los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes y campesinas. Es motivo en particular de preocupación el aumento el año pasado de los homicidios y las amenazas contra defensores de los derechos humanos y líderes comunitarios, que ha continuado con la muerte de al menos 19 de ellos en los tres primeros meses de 2016.La mayoría de estos ataques, muchos de ellos atribuidos a los paramilitares, no se cometen en el contexto de combates, sino que suelen ser consecuencia de intereses económicos. Muchas de las comunidades y grupos que corren especial riesgo de sufrir ataques son precisamente las que luchan contra la explotación de sus tierras y territorios por empresas mineras, de infraestructura, industriales y agroindustriales.Por ello, un alto el fuego puede no servir de mucho para detener tales ataques si las medidas establecidas en el acuerdo no son efectivas para la protección de los grupos y comunidades expuestos a sufrirlos, para identificar a todos los responsables y para poner a los presuntos autores a disposición judicial.La comunidad internacional puede desempeñar una importante función exigiendo medidas más decisivas de las autoridades colombianas para garantizar la seguridad de estos grupos y comunidades. En este contexto, el establecimiento por el Consejo de Seguridad de la ONU de una misión política de observadores internacionales desarmados para vigilar y verificar el cumplimiento del alto el fuego y el cese de hostilidades es un paso importante. No obstante, como es probable que los riesgos para los derechos humanos no provengan fundamentalmente de posibles violaciones del acuerdo de alto el fuego y cese de hostilidades, sino de ataques selectivos contra civiles, para ser efectiva, tal misión debe incluir un componente de derechos humanos y trabajar mano a mano con la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que debe reforzarse.