Refugees and migrants wait at the Macedonia border near the village of Idomeni, Greece, 24 August 2015. For many thousands of migrants heading to Europe from the Middle East, from Syria and Iraq, the long route to a new life now lies through Greece and the Western Balkans.[/caption]A Union of Protection: Amnesty International's Agenda for Refugee Protection in Europe (Una unión de protección: Agenda de Amnistía Internacional para la protección de las personas refugiadas en Europa) expone los cambios urgentes que se requieren en el enfoque europeo respecto a la creciente crisis de refugiados, en vísperas de la reunión de emergencia del Consejo de Justicia y Asuntos de Interior que se celebrará en Bruselas el lunes."El grado de sufrimiento padecido por las personas refugiadas que huyen de la violencia y las violaciones de derechos humanos ha alcanzado un nivel que no se había vuelto a ver en Europa desde la Segunda Guerra Mundial", ha manifestado John Dalhuisen, director del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional."La respuesta a la crisis de refugiados de Europa ha sido fragmentaria e incoherente, en un momento en el que se necesitan, más que nunca, un liderazgo con ideas claras y una reforma radical del colapsado sistema de asilo europeo."Amnistía Internacional pide un enfoque estratégico para toda Europa que garantice un aumento del número de rutas seguras y legales para las personas refugiadas que huyen de la persecución y los conflictos. Se requieren urgentemente unas condiciones de recepción adecuadas y humanas para el momento de la llegada de esas personas, y una racionalización de los procedimientos de asilo en la que los Estados compartan de manera justa la responsabilidad de recibir a los refugiados.Casi 2.800 personas han perdido la vida en lo que va de año tratando de alcanzar la seguridad en Europa. Han tenido que difundirse imágenes terriblemente impactantes de estos sucesos para que algunos dirigentes abandonaran su complacencia y se decidieran a dar un giro de 180 grados y aumentar su oferta de plazas de reasentamiento.Las escenas de desesperación en Hungría y Grecia han mostrado que las penalidades de los refugiados y solicitantes de asilo no concluyen, ni mucho menos, cuando llegan a la Unión Europea.El personal de Amnistía Internacional presenció recientemente las terribles condiciones de recepción, y cómo un grupo de matones agredía físicamente a refugiados y a activistas que los ayudaban en la isla griega de Kos.Los investigadores de Amnistía Internacional también informaron desde Hungría, donde se habían reunido con personas que permanecían detenidas sin comida ni agua, y con otras que se veían obligadas a dormir al raso.La Agenda de Amnistía Internacional para la protección de las personas refugiadas en Europa expone con detalle los problemas que es preciso abordar y las acciones urgentes y concertadas que deben emprenderse.Los dirigentes europeos deben, con carácter de urgencia: