AlbergueResulta difícil pasar por alto el albergue "Hermanos en el camino", un albergue en Ciudad Ixtepec, en el estado de Oaxaca, sur de México.Este albergue, dirigido por el padre Alejandro Solalinde, está cerca de una de las estaciones de uno de los trenes más famosos del continente. "La Bestia", como se le conoce, es un tren de mercancías que muchos migrantes utilizan para atravesar el país de camino a Estados Unidos.Cada día, hombres, mujeres, niños y niñas suben a lo alto del tren y recorren largas distancias a través del país, con la esperanza de llegar a la frontera con Estados Unidos.Las organizaciones de derechos humanos, Amnistía Internacional entre ellas, describen el viaje como uno de los más peligrosos del mundo.Cada año, miles de migrantes son secuestrados, golpeados, violados, torturados y obligados a trabajar para las bandas delictivas que acechan a los migrantes que realizan su precario viaje en tren. Muchos son secuestrados para pedir rescate. Los funcionarios a menudo actúan en connivencia con estas bandas.La mayoría de los abusos no se investigan adecuadamente, y los responsables rara vez rinden cuentas de sus actos. Incluso quienes trabajan para ayudar a los migrantes sufren amenazas y abusos.Alberto y sus amigos encontraron en el albergue "Hermanos en el camino" la ayuda y el apoyo que necesitaban."Yo nunca había estado en un refugio. Cuando llegamos, primero nos dieron comida, y fue un alivio. No habíamos comido en toda la noche y nos fuimos a dormir, sobre cartones en el piso porque no había nada. Ahí esperamos el tren que nos iba a llevar al resto del camino, pero no vino, y el padre Solalinde nos dijo que teníamos que denunciar lo que había pasado, que era importante."En el albergue, Alberto y sus amigos conocieron a muchos de los migrantes que, como ellos, habían sobrevivido a abusos o habían presenciado el asesinato o el secuestro de sus compañeros de viaje."Ya sabíamos de la corrupción de parte de la policía y de los peligros, pero no de la magnitud de lo que estamos viendo ahora. Sabíamos que había asaltos y extorsiones de la policía, pero no que había secuestros, muertes y todo tipo de vejaciones", dijo Alberto.Lo que vio lo conmocionó de tal manera que decidió no marcharse. Desde ese día, es voluntario en el albergue y ayuda a otros que, como él, han sufrido abusos en su camino hacia lo que creían que iba a ser una vida soñada.Ahora ayuda a otros en sus necesidades básicas y los acompaña en su búsqueda de justicia, como el padre Solalinde hizo con él hace cinco años.Y, aunque los abusos de que fue víctima nunca se investigaron, Alberto tiene esperanzas."Todos los días escucho testimonios de personas que han sufrido como yo y trato de apoyarlos, llevarlos al ministerio público a denunciar. Les hablo de sus derechos. Porque muchos no quieren denunciar, sólo quieren seguir su camino y saben que este es un país muy corrupto y que no se va a hacer nada."Una labor arriesgadaPero la protección de las personas migrantes puede ser una labor arriesgada en México.Las personas que trabajan en "Hermanos en el camino" y otros albergues han sufrido amenazas y ataques de individuos a los que se cree miembros de bandas delictivas.También se ha amenazado a personas que trabajan en otros albergues de todo México. La situación llegó a tal punto en los últimos meses en el albergue "La 72", en Tenosique, estado de Tabasco, que se han reforzado las medidas de seguridad del albergue y ahora hay policías apostados permanentemente ante el edificio.El pasado mes de abril, uno de los tres hombres acusados de abusos contra migrantes en la zona estaba ante el albergue, hablando con los policías.Los tres hombres en cuestión habían sido puestos bajo custodia en marzo por cargos de extorsión y amenazas de muerte sobre la base de las denuncias y las declaraciones de testigos presentadas por al menos dos migrantes que habían sido víctimas de abusos.Pese a ello, el 6 de marzo un juez federal ordenó la liberación de los tres hombres alegando falta de pruebas.El 10 de abril, los medios de comunicación informaron de que los tres hombres, ya liberados, habían presentado ante la Procuraduría General de Justicia del estado de Tabasco una denuncia por difamación contra fray Tomás González, director del albergue "La 72" y activista en favor de los derechos de las personas migrantes, y contra Rubén Figueroa, voluntario del albergue. A consecuencia de ello, se ha abierto una investigación criminal contra ambos."La situación de los migrantes irregulares en México es sumamente precaria", ha manifestado Rupert Knox, investigador de Amnistía Internacional sobre México. "No sólo se enfrentan a amenazas, secuestros, malos tratos e incluso la muerte en su viaje a Estados Unidos, sino que, además, quienes los ayudan y protegen también corren peligro"."Las autoridades mexicanas deben invertir urgentemente más tiempo y recursos para aplicar políticas a este respecto."