The Associated Press
10 november 2025
PERÚ. VOCES CLIMÁTICAS EN LA COP 30
Las personas deben situarse en el centro de las negociaciones

Lima, 10 de noviembre de 2025. En un contexto de creciente violencia contra personas defensoras de la tierra, territorio y medioambiente en Perú y en América Latina, en el marco de la COP 30, que inicia hoy en Belém do Pará, Brasil, reafirmamos nuestro compromiso de trabajar colectivamente por la justicia climática, la protección de quienes defienden la tierra y los territorios, y amplificar las voces de aquellas personas históricamente no escuchadas y más afectadas por los impactos de la crisis climática. 

Este año, Amnistía Internacional sumará sus fuerzas a las voces de quienes desde sus territorios enfrentan de manera directa los efectos de la crisis climática, y a menudo arriesgan la vida para defender los derechos humanos. Así, defensores y defensoras del clima en Brasil, Ecuador, Paraguay y Perú —algunas de las regiones más peligrosas del mundo para defender el medioambiente y el clima— acompañarán a la delegación de Amnistía Internacional en la COP30. El grupo incluye a representantes del Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos (MANTHOC), y de la Organización de Comunidades Indígenas de Mujeres Shiwilu (OCIDMUSHI), base de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap) en Jeberos, Loreto, quienes participarán en encuentros con defensoras de la tierra, territorio y el medioambiente de diferentes países.  

Amnistía Internacional cree que una transición oportuna, equitativa y justa debe situar a las personas más afectadas por el cambio climático en el centro de la toma de decisiones para lograr la justicia climática. La organización insta a los gobiernos a acordar un plan y un calendario claros para eliminar gradualmente los combustibles fósiles, y aumentar la financiación pública para este fin. Asimismo, insta a los Estados de altos ingresos y emisiones, especialmente a los que históricamente han sido más responsables del cambio climático, a que contribuyan a un financiamiento climático equitativo.

Conoce las luchas de adolescentes y jóvenes de la Amazonía peruana presentes en la COP 30.

Recuperamos conocimiento ancestral para sanar y proteger el planeta Jhanela (16), representante del MANTHOC, San Martín, Perú

En esta COP 30 quiero llevar un mensaje de las niñas, niños y adolescentes a los líderes mundiales sobre la importancia de conservar el conocimiento ancestral, y compartir nuestra experiencia de recuperación de nuestras plantas medicinales para curar enfermedades, para proteger a animales, microorganismos, y toda nuestra biodiversidad.

Entre las 23 plantas que con otras niñas, niños y adolescentes del MANTHOC hemos recuperado en biohuertos se encuentra la shapilloja, la rosa sisa, el paico, la malma, la mucura, el piripiri, el cordoncillo, entre otras.  

Al recuperar estas plantas no solo curamos a las personas: fortalecemos también nuestra identidad cultural y nuestra autonomía frente a sistemas de salud industrializados que dependen de químicos y generan residuos. Y este es un acto de resistencia ecológica y cultural que significa cuidar la biodiversidad, proteger los saberes ancestrales y promover una relación más armoniosa con el medioambiente. 

En esta lucha contra el cambio climático es importante contarles que estas plantas soportan mejor que otras las épocas de sequías o lluvias fuertes, y que nosotros, como pueblos indígenas, sabemos cómo usarlas de manera sostenible. 

Por ello, en esta COP 30 hacemos un llamado a todas las juventudes para que recuperen y valoren sus plantas medicinales porque hacerlo significa reconectarse con la tierra, con la memoria de sus pueblos y con prácticas sostenibles que respetan la naturaleza. Es muy importante involucrar a las nuevas generaciones para garantizar que este conocimiento siga vivo y se adapte a los desafíos actuales. 

Finalmente, hacemos un llamado a los líderes mundiales a respetar y valorar este conocimiento ancestral, que es respetar a las poblaciones originarias.  

Las sequías e inundaciones impactan cada vez más nuestros derechos María Yolanda Rolando, colaboradora del MANTHOC y activista de Amnistía Internacional Perú

Soy María Yolanda Rolando, del Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos-MANTHOC y activista de Amnistía Internacional Perú. 

Tengo la oportunidad de estar en la COP 30, en Belem, Brasil, y llevar la voz de las y los jóvenes de las Amazonía peruana a este espacio de suma importancia para la lucha por la justicia climática. Queremos ser escuchadas y que nuestras voces sean tomadas en cuenta.  

Soy de la ciudad de Iquitos y veo cada día cómo la contaminación de los ríos afecta nuestra salud. Los ríos, que son vida, son hoy un botadero. Convivimos con la basura. La gente tira desperdicios, los derrames de petróleo se repiten, y los impactos de la minería ilegal afecta nuestra salud con metales pesados. 

Por otro lado, el cambio climático se siente cada vez con más fuerza, y en un año enfrentamos seis meses de sequía y seis meses de inundaciones. Con las inundaciones, se afectan principalmente las familias que viven cerca de los ríos; sus transportes que son sus canoas, elaboradas por ellos mismos, se ven afectadas también, y los escolares estudian en medio del agua que llega hasta los salones. Hay pérdidas humanas, hay enfermedades.  

Los meses de sequía afectan a toda la ciudad. Iquitos es una isla de difícil acceso y los alimentos del día a día llegan en barcos o por avión. Cuando el río se seca los barcos no llegan hasta la ciudad, y los costos de los productos y combustibles aumentan.  Nos desabastecemos. Frente a esto, las autoridades no actúan. 

Esta situación es cada vez más fuerte. El planeta necesita justicia climática. Por ello, nuestro llamado a las autoridades globales que estarán en la COP es para proteger la Amazonía y nuestros ecosistemas. Esta lucha es de todas y todos. La Amazonía nos necesita.

La crisis climática es la mayor amenaza para nuestro planeta y nuestros derechos. En el Perú, donde la defensa de la tierra, el territorio y el medioambiente puede costar la vida, la COP30 debe marcar un compromiso real para proteger a las personas defensoras y poner fin a las zonas de sacrificio, para garantizar la justicia climática y proteger los derechos humanos de miles de millones de personas. Este espacio es una oportunidad para que los Estados se comprometan a una eliminación progresiva y urgente de los combustibles fósiles, asegurando una transición justa que ponga en el centro a los pueblos indígenas, las juventudes y las comunidades que ya enfrentan los impactos de la crisis climática. No hay justicia climática sin derechos humanos ni transición justa con personas defensoras en riesgo Rosario Grados, directora de Programas de Amnistía Internacional Perú