Información complementariaEl 31 de marzo de 2016, Amnistía Internacional publicó un informe en el que exponía los abusos sufridos por los obreros que trabajan en la construcción del Estadio Internacional Jalifa en Doha (Qatar), que albergará una semifinal de la Copa Mundial en 2022. La respuesta de la FIFA fue de escandalosa indiferencia hacia aquellos abusos, que en algunos casos constituían trabajos forzados. Los principales contratistas citados en el informe no tenían conocimiento de los abusos cometidos por las empresas que trabajan en sus obras. Algunas de las empresas también aseguraban desconocer el hecho de que sus trabajadores hubieran tenido que pagar fuertes sumas para trabajar en Qatar y recibían un sueldo inferior al que les habían prometido.En el informe, la organización afirmaba que la FIFA debía pedir a las autoridades qataríes que publicaran un calendario de reformas sistemáticas antes del momento culminante previsto para la construcción de las instalaciones para la Copa Mundial -es decir, mediados de 2017-, cuando se espera que el número de trabajadores en el estadio alcance los 36.000.El 14 de abril, John Ruggie, catedrático de la Harvard Kennedy School, publicó un informe encargado por la FIFA sobre las prácticas empresariales de la organización. Aunque el informe expone amplias medidas organizativas en materia de derechos humanos, no aborda específicamente la crisis de derechos humanos de Qatar.