El 29 de enero de 2024, el ejército israelí mató brutalmente a Hind Rajab, de cinco años, junto a sus cuatro primos, su tío y su tía, cuando trataban de huir de un barrio de la Ciudad de Gaza. El ejército israelí también mató a los dos paramédicos de la Sociedad Palestina de la Media Luna Roja que acudieron a rescatar a Hind.
La madre de Hind, Wesam Hamada, estaba hablando con ella por teléfono mientras la niña, con los soldados israelíes en las proximidades, se escondía y rogaba que la rescatasen. La grabación de la llamada de emergencia de Hind al personal voluntario de la Sociedad Palestina de la Media Luna Roja fue la base de la película nominada para el Oscar ‘La voz de Hind‘.
En una conferencia internacional organizada por la Red Europea Palestina en Copenhague (Dinamarca), Wesam Hamada cuenta a Amnistía Internacional las últimas palabras de su hija, por qué se siente impulsada a mantener viva la memoria de Hind, y sus deseos para los niños y niñas de Gaza.
Tengo miedo… ven a buscarme.
Dijo una frase que me destrozó el corazón: ‘Mamá, están mintiendo. ¡Quédate conmigo!’ En ese momento me di cuenta de la traición. Le habían enviado una ambulancia. No consiguió llegar. La bombardearon. Eso significa una cosa: no estaba permitido salvar una vida.
No culpo a la población mundial, pero sí responsabilizo al silencio. El silencio que hace posible el crimen y facilita que se repita.
Mi fuerza proviene de Hind. Fue muy fuerte cuando estuvo horas atrapada en el coche. Siguió hablando por teléfono aunque estaba herida, helada y hambrienta. Siguió hablando para seguir con vida. Intentó tranquilizarme a pesar de que sabía que estaba rodeada de soldados israelíes, había disparos y estaba en una situación muy peligrosa. Es mucho más fuerte que yo.
Hind era una niña muy fuerte y lista. Quería ser médica para curar niños y niñas. No sólo en Gaza, sino en todo el mundo. Si Hind viviera hoy y viera todas las cosas terribles que les están pasando a los niños y niñas de Gaza, no podría soportarlo.
La primera prueba de que el genocidio continúa cada día son las muchas personas a las que están matando. Mi familia y amistades me cuentan que no pueden conseguir lo que necesitan. No hay acceso al agua, no hay electricidad, comida ni medicinas. El sistema de salud ha colapsado y no hay acceso a la educación para la infancia.
El genocidio no ha parado y la vida normal no ha vuelto a Gaza.
Cada mujer, cada niño, cada niña, cada persona en Gaza sigue siendo un objetivo.

Como madre de Hind y de Iyad, tengo una gran responsabilidad. Quiero mantener viva la voz de Hind porque no es sólo su voz, sino la voz de todos los niños y niñas de Gaza.
Cuando los niños y niñas de Gaza ven que hay personas que los apoyan, les lleva esperanza. No sólo con consignas, sino con un cambio real. Cuando les llega en Gaza la ayuda de emergencia, y cuando reabren hospitales y escuelas.
La película representa no sólo la historia de Hind, sino las historias de miles de niños y niñas de Gaza. En Gaza han matado a más de 20.000 niños y niñas. La película documenta este crimen. Y esta documentación estará ahí para las generaciones venideras.
Estábamos escondidos en un sótano con 75 familiares. El ejército israelí estaba muy cerca. Los niños tenían mucha hambre. No habían comido nada desde hacía nueve horas. Para mantenerlos tranquilos y asegurarnos de que no los encontrarían los soldados, les prometí que les haría una comida muy rica si sobrevivíamos. Por la noche, se retiró el ejército israelí. Pero no pude cumplir mi promesa porque no teníamos más comida. Me disculpé con los niños muchas veces. Respondieron simplemente que estaba bien y que iban a estar bien.
No pido lo imposible. Pido algo muy simple: que la vida de una niña o un niño palestino se proteja como si fuera la de tu propio hijo o hija.
Si la ley no puede salvar a un niño, es una ley que debe rendir cuentas. Y si el mundo sólo actúa cuando la víctima se parece a sus propios hijos e hijas, el mundo necesita una nueva conciencia.
Hind ya no está aquí, pero su historia es una responsabilidad. Y una responsabilidad no se mantiene con palabras, sino con actos.
Les pido que imaginen, sólo unos segundos, todo el dolor que sienten las madres de Gaza cuando pierden a sus hijos e hijas. Imaginen la amargura del dolor cuando no puedes salvar a tu hija o simplemente llegar hasta ella o saber cómo fueron sus últimos momentos. Este dolor vive en las madres cada día y cada vez que respiran.
Amnistía Internacional reitera asimismo sus llamamientos para que:
– Se ponga fin a los ataques ilegítimos, incluidos los ataques indiscriminados, los ataques directos contra personas y bienes civiles y los ataques desproporcionados.
– Israel permita de inmediato la entrega sin trabas de ayuda humanitaria a la población civil de la Franja de Gaza ocupada, levante el bloqueo ilegal que ejerce sobre Gaza desde hace 16 años y conceda acceso inmediato a la Comisión Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado.
– La comunidad internacional imponga un embargo integral de armas a todas las partes en el conflicto, habida cuenta de que se están cometiendo violaciones graves de derechos humanos que constituyen crímenes de derecho internacional.
– La investigación en curso de la Corte Penal Internacional sobre la situación de Palestina siga adelante y reciba pleno apoyo y todos los recursos necesarios.
– Hamás y todos los demás grupos armados pongan en libertad inmediata e incondicional a todos los rehenes civiles y traten a quienes permanecen en cautiverio con humanidad, lo cual incluye proporcionarles tratamiento médico, hasta que se les ponga en libertad.
– Israel libere a todas las personas palestinas que están detenidas arbitrariamente.
– Se aborden las causas fundamentales del conflicto, lo cual incluye desmantelar el sistema de apartheid impuesto por Israel a toda la población palestina.