En las protestas que comenzaron ayer en la Franja de Gaza han muerto 17 manifestantes palestinos y han resultado heridos centenares más, ante lo cual Amnistía Internacional pide a las autoridades israelíes que pongan fin de inmediato a su dura represión, a menudo letal, de las manifestaciones palestinas. La organización también pide que se inicien de inmediato investigaciones independientes y efectivas sobre las denuncias de que los soldados israelíes han utilizado ilegalmente armas de fuego contra manifestantes desarmados. Israel debe respetar el derecho a la vida y a manifestarse pacíficamente ante los temores de que continúe la represión contra las personas que se manifiestan exigiendo el derecho al retorno de los refugiados y refugiadas palestinos.

“Las autoridades israelíes deben poner fin de una vez por todas al uso de fuerza excesiva y otros medios letales contra manifestantes palestinos. Desde el comienzo de las protestas han muerto al menos 17 personas, y cientos más han resultado heridas, sin que haya señales de que las autoridades tengan previsto cambiar su política y cumplir con sus obligaciones jurídicas internacionales. El hecho de que se haya utilizado munición de combate contra manifestantes desarmados es sumamente preocupante, y estas muertes deben ser investigadas como posibles homicidios ilegítimos. Según el derecho internacional de los derechos humanos, sólo pueden utilizarse medios letales para defender vidas frente a un peligro inminente”, ha declarado Magdalena Mughrabi, directora adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

“Las autoridades de Israel tienen a obligación de respetar el derecho a manifestarse pacíficamente e, incluso si estalla la violencia, deben utilizar la fuerza mínima necesaria para enfrentarse a ella. Israel, que durante 70 años ha ignorado sistemáticamente los derechos humanos de los refugiados y refugiadas palestinos, debe al menos oír sus peticiones y dejar que se celebren manifestaciones y protestas pacíficas.

Los vídeos subidos a las redes sociales parecen mostrar cómo soldados israelíes disparan contra manifestantes palestinos desarmados que agitan la bandera palestina o se alejan corriendo de la valla.

El 29 de marzo, las fuerzas israelíes anunciaron el despliegue de 100 francotiradores en la frontera, así como el incremento de la seguridad con tanques y drones. El ejército israelí declaró que había “establecido una zona militar cerrada” en las zonas cercanas a la valla que separa Gaza e Israel, y el ministro de Defensa de Israel advirtió que quienes se aproximaran a la valla “ponían sus vidas en peligro”.

Desde el viernes 30 de marzo, al menos 17 palestinos han muerto a manos de soldados israelíes y aproximadamente 1.400 han resultado heridos, según el Ministerio de Salud palestino. Entre las personas heridas, unas 750 fueron alcanzadas con munición de combate y, según los informes, 20 se encuentran en estado crítico. Otras resultaron heridas a consecuencia del empleo de gas lacrimógeno y balas de goma. Las fuerzas israelíes afirman que las personas fallecidas intentaban cruzar la valla que separa Gaza e Israel o eran las “principales instigadoras”. Según los informes, los manifestantes palestinos arrojaron piedras, cócteles molotov y neumáticos en llamas.

“Si bien ha habido manifestantes palestinos que han arrojado piedras y otros objetos a la valla, cuesta creer que esto pueda haber representado un peligro inminente para las vidas de unos soldados bien equipados y protegidos por francotiradores, tanques y drones. Durante las manifestaciones, el ejército sólo puede recurrir a la fuerza para un fin legítimo, y únicamente cuando el resto de los medios hayan resultado ineficaces.”

Las protestas conocidas como “La Gran Marcha del Retorno” se iniciaron el 30 de marzo coincidiendo con el Día de la Tierra, y exigen el derecho de millones de personas refugiadas palestinas a regresar a sus pueblos y ciudades en lo que ahora es Israel. Está previsto que las protestas duren hasta el 15 de mayo, fecha en que los palestinos conmemoran la Nakba o “gran catástrofe”, es decir, el desplazamiento y desposesión que sufrieron cientos de miles de personas en 1948 y 1949, durante el conflicto que siguió a la creación del Estado de Israel.

“Las autoridades de Israel deben abrir investigaciones efectivas e independientes sobre todos los incidentes en los que parezca haberse utilizado fuerza excesiva, y poner a los presuntos responsables en manos de la justicia. Esto es aún más importante cuando el uso de medios letales ha ocasionado lesiones graves y muertes. No hacerlo servirá únicamente para perpetuar años de impunidad”, ha dicho Magdalena Mughrabi.

El presidente palestino, Mahmud Abás, ha declarado hoy día de luto oficial, y los palestinos y palestinas han ido a la huelga general en Cisjordania, incluido Jerusalén Oriental.

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